Me gradué en el Departamento de Ingeniería Metalúrgica y de Materiales de la Universidad Técnica Yıldız. Después trabajé durante años como comprador técnico en grandes empresas industriales — Honda, Wittur, Arçelik-LG. Mi trabajo consistía en gestionar muchos proveedores a la vez y negociar con ellos en todo en interés de la empresa, sacar adelante proyectos junto a compañeros y responsables, y mantener en pie lo que ya funcionaba. Es decir, aprendí el lado comercial de la producción desde el otro lado de la mesa.
En 2020 empecé a fabricar mi propia pintura. El producto era bueno; durante un tiempo vendí directamente a cursos municipales y a gente que nos conocía — la parte técnica ya era mi oficio. Aun así, que el producto sea bueno ante un círculo pequeño no basta: la gente tiene que encontrarle, confiar en usted y poder hacer el pedido. Ese sistema era el que tenía que montar.
En vez de encargar este trabajo fuera, lo aprendí yo mismo. Porque lo que necesita un fabricante no es una simple página web, sino un sistema completo. Quien no sabe montar sistemas le hará un escaparate bonito pero inmóvil. Al final del día ese escaparate no le da nada.
Al final salieron tres marcas — una en Turquía, otra en Estados Unidos y otra para Alemania.
ART IST vende en Turquía. METAKRLYIC en Estados Unidos: envío desde EE. UU., venta mayorista y minorista. FarbeLab es para Alemania: la web está lista y estoy montando el canal europeo — todavía no está abierta a la venta, hay conversaciones con distribuidores en marcha.
Montando las tres me di cuenta de algo: hay muchísimos fabricantes que hacen lo mismo y en la mayoría la parte online o no existe o es de hace años. Buenos productos, malos escaparates. Llevo un tiempo recorriendo este camino y ahora soy más rápido — por eso quiero reforzar la presencia digital de unas cuantas marcas con mi propia lectura.
Mi trabajo de verdad sigue siendo fabricar pintura. Por eso no entro en muchos proyectos a la vez.